71. Correr
La camioneta sin placas dobló por la calle lateral como si el asfalto fuera suyo, como si todo el trazado de la ciudad hubiera sido diseñado para abrirle paso. Apenas la vi desaparecer, mis piernas ya estaban en movimiento. No lo decidí: simplemente corrí. A veces el cuerpo resuelve antes que la cabeza, como si en el pecho viviera un animal que sabe leer más rápido que los ojos.
La moto de Mauro —el “todo lo arreglo”, el que siempre aparece donde menos esperás— estaba al lado del kiosco, apoyad