72. Inventar una llave
El acceso T-3 tenía un tablero con lector de tarjetas y teclado numérico, de esos que pretenden ser discretos pero terminan pareciendo un reto. En el marco había una rebaba diminuta, apenas una astilla del plástico, señal clara de que el protector era nuevo, instalado a las apuradas o cambiado después de algún error. Los lugares que se venden como perfectos siempre fallan por un detalle humano, por una mano que tembló o un turno nocturno mal pagado.
Me detuve un segundo, respiré y apoyé la llav