Mientras Horus manejaba a toda velocidad hacia Malibú, las palabras de Nicolai daban vueltas en su cabeza. “Pareces muy cómodo en tu papel de esposo.” La frase le provocó un escalofrío. Él, Horus Arslan, no podía permitirse la comodidad, y mucho menos el afecto. Su matrimonio era una estrategia, no un hogar. Si se acostumbraba a cuidar de Senay, eso se convertiría en su debilidad. Y en su mundo, la debilidad era la muerte.
Había reaccionado a su llamada como un marido preocupado, no como un soc