A la mañana siguiente, Horus y Senay se dirigieron a Beverly Hills. No fueron a un hospital normal, sino a una clínica privada y muy discreta. El médico era un especialista, alguien que no haría preguntas ni hablaría de más.
Senay estaba nerviosa. Quería saber si el veneno que tomó Horus en la boda había afectado a su bebé. Horus, aunque tranquilo por fuera, también sentía la tensión.
El médico, un hombre mayor y amable, revisó a Senay. Le hizo un ultrasonido, un estudio de imagen para ver al b