En esta oportunidad, Sofi decide hacerlo callar adueñándose de la boca masculina.
—Creo que se te contagió la locura de nuestros amigos. Pero me gusta, me encanta —exclama exaltada al verso casada con el hombre que ama.
—A mí me encantas tú —la besa de nuevo, un beso profundo y un poco rudo, con la desesperación latente de querer ya estar frente a una capilla y terminar juntos, hasta que la muerte los separe, de una vez por todas.
—Supongo que dijo que sí —interviene Mateo, cortando la pasión d