Entrada la noche Ian se despedía de Sofi, su futura mujer y de Mateo, su futuro hijo. Vuelve al hotel más feliz que nunca, se sintió pleno, lleno de paz y todo se lo debía a Sofi. Era la única que sabía cómo tratarlo y la que sabía qué era lo que él necesitaba. Era consciente de que Sofi no tenía ni idea de lo que en verdad provocaba en él. Con una enorme sonrisa llamó a Alex y Erik para contarle las noticias, debían saber quién era Sofi.
—Ya sé el nombre de aquella chica.
Así fue como comenzó la charla en cuanto ambos le atendieron el teléfono.
—¿De qué estás hablando, primo? —Curioso Alex.
—¿Por qué estamos en conferencia? —indaga Erik—. ¿Arreglaste las cosas con Sofi?
—Mas que eso.
—Explícate, Ian —apremia Erik.
—¿Se acuerda de la chica que conocí en Ibiza cuando éramos adolescentes?
— ¿La que le rompiste la nariz? —pregunta Alex.
—A la que nunca le preguntaste el nombre? —pregunta Erik.
-Si; esa misma —contesta Ian haciendo rodar sus ojos.
—Nos acordamos —dicen al unísono.
—Bueno,