Capítulo 111

—Ya me aguanté más de cuatro horas, ¿podrías sacarme de esta intriga? —acorrala Sofi.

—Estuviste pensando en eso todo el tiempo —le acusa él.

—Pero me mantuve a raya —se defiende ella. Ian suspira moviendo la cabeza de un lado a otro—. ¿Para qué otra cosa sirve este lugar? —pregunta mostrando una calma que no poseía.

—Mateo —le llama la atención al chico que estaba observando detenidamente el río, más cerca de la orilla. Éste se gira y lo mira—. ¿Puedo pedirte algo?

—Sí, claro —le responde el niño acercándose a ellos.

—Como Sofi no tiene un padre, debo pedírtelo a ti, ya que eres su hijo —Sofi abre la boca sin emitir sonido alguno y Mateo lo mira extrañado, sin comprender de qué habla.

—¿Qué quieres pedirme? —indaga el niño.

—La mano de tu madre —suelta un poco nervioso y de reojo le echa una mirada a Sofi, quien se le había ido el color de la cara y estaba tiesa como si hubiera mirado los ojos de Medusa.

—¿La mano? —murmura Mateo frunciendo el ceño e Ian asiente con la cabeza—… quier
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