LEONARDO
El teléfono mi teléfono y veo un mensaje de Carlisle de esta mañana. Abro el mensaje:
"Vuelve lo más rápido que puedas… algo grave ha sucedido."
Mi corazón se encoge en el instante y un escalofrío me recorre la espina dorsal. Sin perder tiempo, marco su número de inmediato con la respiración entrecortada y el pulso acelerado.
Nada. No contesta.
Solo estoy a media hora de la Orden, debo darme prisa.
No sé por qué, pero tengo un mal presentimiento.
Corro hacia la Orden, cada paso pesa como si el suelo quisiera retenerme. Y ahí está Bel, en la puerta, su rostro descompuesto, los ojos rojos y húmedos. ¿Me estaba esperando?
—¡Bel! —grito, sin medir mi voz. Muchos cazadores giran su cabeza para mirarnos pero pronto siguen su paso—. ¿Qué ha pasado?
Ella da un paso hacia mí, pero sus piernas tiemblan.
Su pecho se agita y las lágrimas ruedan por sus mejillas. Me da un abrazo con lágrimas en los ojos, en ese momento el corazón me da un vuelco.
‘Por favor que no le haya pasado nada, p