GEMA
Me detengo en seco y la observo. Sus movimientos son tranquilos, demasiado confiados, como si nada de lo que acaba de pasar pudiera alcanzarla. Mis ojos se clavan en ella, alerta.
—¿Quién eres? —pregunto, sin bajar la guardia.
La vampira suelta una risa baja, divertida, y ladea la cabeza antes de responder.
—No soy una amenaza para ti, ¿sabes?
Se apoya contra la pared con total calma y se enciende un cigarro. La llama ilumina su sonrisa ladeada por un segundo, suficiente para ponerme