—Shh, pequeñita, estás aquí con tu mami. Esa mujer que ves allá es una bruja —Brenda le dijo a la pequeña Aisha, que apenas veía a Sophie con melancolía.
—Mi amor, mi princesa, estás muy grande —La voz de Sophie estaba cortada; era inevitable no quebrarse al ver a su hija.
—Eres una vampira muy rebelde, Sophie. Qué lástima, porque tú y yo hubiéramos podido ser un buen equipo, pero decidiste irte con los más tontos —Brenda comenzó a pasearse por la habitación con Aisha en brazos.
—¡Devuélveme a