El sol se ponía en el horizonte, bañando el cielo con tonos dorados y rosados. Valentín y Sophie se encontraban en el jardín de su hermosa mansión, rodeados de flores y susurros del viento. Aisha, su hija que, a pesar de tener tan solo dos años, aparentaba tener diez, jugaba despreocupada cerca de ellos, irradiando la misma belleza que su madre.
Dos años habían pasado desde la guerra en Charleston. Los escombros habían sido reemplazados por la reconstrucción, y la paz había vuelto a la ciudad.