Valentín estaba sumido en un llanto profundo, consumido por la tristeza al ver cómo Sophie se desvanecía entre sus brazos. Con delicadeza sacó la daga que tenía clavada en medio del pecho y observó cómo brotaba la sangre oscura de su interior.
De repente, a su lado apareció una figura blanca con rostro nostálgico y ojos tristes: una mujer muy parecida a Cleopatra, pero con facciones más marcadas.
—Hola, Valentín. Esto ha sido mi culpa.
Valentín levantó la cabeza, incrédulo ante la voz que escuc