Sophie y Valentín no pudieron aguantar las ganas de estar a solas, así que, ni siquiera habiendo terminado la reunión, abandonaron a los invitados. En menos de dos segundos ya estaban en su mansión. Por fortuna para ellos, su pequeña hija —que ya no lo era tanto— había hecho amigas humanas y estaba pasando con ellas una noche de pijamas.
Valentín comenzó a besar a Sophie con pasión. Ella empezó a gemir sin ningún reproche; llevaba mucho tiempo sin estar a solas completamente con él, así que apr