Capítulo 12: Helicópteros y Hornos: Cargamentos Perdidos y Calenturas Encontradas**
Cata y Máximo se conocieron esa misma tarde en el aeropuerto, pero el chispazo prendió en la camioneta. Él adelante, ella atrás conmigo, pero sus ojos se cruzaron por el retrovisor. “Qué mujer”, murmuró él en voz baja, pensando que no lo oía. Cata sonrió pícara, cruzó las piernas y dejó que la falda subiera un poco.
En la finca, mientras Amanda nos guiaba, Máximo se rezagó con Cata.
—¿De dónde sacaste esos ojos, mami? —preguntó él, voz ronca, acento mexicano pesado.
—De mi mamá dominicana, papi