Mansión Salvatore, Lago de Como — 39 semanas + 4 días
El dolor empezó como un susurro a las tres de la mañana.
Un tirón bajo, en la espalda, que me despertó de golpe. Respiré hondo, pensé que era otra falsa alarma (había tenido tres en las últimas dos semanas). Adrián dormía a mi lado, brazo pesado sobre mi barriga gigante, respiración profunda. No quise despertarlo todavía.
A las cuatro, otro tirón. Más fuerte.
Y otro a las 4:12.
Me incorporé despacio, sudor frío en la nuca. El reloj