Capítulo 56: La mujer destinada a ti, es de otro.
Liliana empujó a Demian, rompiendo el beso que la tenía casi tocando las nubes, pero no podía perdonarlo aún con la forma en que la hizo sufrir.
—¡Aléjate, Demian! No te he perdonado.
Él la mirò con ojos severos.
—¿Después de que me dejaste? ¿Después de que te salvé? ¿Lo has olvidado?
Ella bajó la mirada. No supo que decir.
—No confío en ti, Demian, creo que nunca lo volveré a ser, no sé ni quién eres.
Las palabras de Liliana eran una herida en el corazón del hombre que la mirò con firmeza