—¡Yo puedo ayudarlo a tenerla con usted! —exclamó
Azael se quedó perplejo, mirò su rostro con ojos enormes.
—¿Qué dices?
—Tal como lo oye, yo puedo hacer que Liliana vuelva a su lado.
—¿Y como lo harás?
—Confié en mí, claro que deberá pagarme.
—Te daré suficiente dinero, créeme.
El hombre le dio una tarjeta con su número de teléfono, se fue.
Al día siguiente.
Demian se despertó temprano, fue por las cosas, despertó a Carlitos, lo bañó y lo vistió.
—¿A dónde iremos, papito?
Él sonrió.