Al día siguiente.
Liliana se levantó temprano, se visitó y salió.
Fue a preparar el desayuno de la señora Paulina.
Cuando entró a la cocina notó que Brenda estaba ahí, ella llevó la bandeja, pero a todo propósito esa mujer le puso el pie, y provocó que la bandeja cayera al suelo.
Liliana la vio con rabia, casi caía sobre los cristales.
—¡Oh, querida, ten más cuidado! Si sigues quebrando cosas, haré que te lo descuenten de tu sueldo.
Brenda estaba por irse, con una gran risa en su boca, cua