Liliana miró sus ojos con miedo, no podía creer que Demian estuviera ahí, en realidad sí que podía creerlo, durante todo este tiempo en su mente no había hecho salvo pensar en el instante que él volviera a aparecer en su vida, ese momento había llegado.
—¡Aléjate! ¿Cómo me encontraste?
Demian sonrió,
—No hay lugar en este mundo donde te puedas esconder de mí, Liliana House, ¿acaso no me crees?
Ella sintió algo de rabia.
—No te quiero cerca de mí, las razones las sabes de sobra, ahora vete.