—¡No me iré! No puedes echarme, no tengo a donde ir, madrina —sentenció la mujer con tal descaro
Paulina la mirò con rabia.
—¡No me importa! Mocosa ambiciosa, te quiero lejos de mi hijo.
Brenda lanzó un grito, se fue en contra de la mujer.
Liliana se quedó perpleja, mientras Brenda sostenía los cabellos de Paulina.
Intentó alejarla, pero Brenda la empujó, haciéndola pegarse contra la pared en la espalda, eso fue doloroso.
Brenda seguía peleando con Paulina.
—No te he soportado tanto tiemp