— ¿Por qué estamos aquí? — le pregunté entonces a Valentín.
El hombre parecía bastante callado y se veía un tanto agotado.
— Es lo que me pediste. ¿No querías ver la tumba de tu hermano? Y aquí está. Estamos aquí.
Yo miré alrededor. La carretera comenzaba a ampliarse, incluso el pavimento cuarteado parecía dar lugar a una carretera destapada, veredal. A ambos lados de la carretera un espeso bosque llenaba el lugar. Incluso pude sentir cómo el mismísimo Cristian se sintió tenso al respecto. O