Mis manos seguían atadas a mi espalda. Tenía que encontrar la forma de liberarnos, y los hombres al frente de mí discutían por la dirección en la que tenían que escapar. Los disparos, que habían dejado las llantas desinfladas, hacían que el control del auto fuera difícil para ellos. Entonces yo supe que esa era mi oportunidad.
En un movimiento rápido hacia la derecha, caí del asiento trasero al suelo del auto, de espaldas. Pero eso me sirvió, había visto aquello en una película. Tenía que ser c