Algo tenía ese hombre. Cristian podría estar seguro de eso. Sus instintos jamás le habían fallado. Nunca en su vida había tenido que desconfiar de lo que sospechaba su corazón. Y eso lo había mantenido en vida durante todas y cada una de sus misiones. Y algo le decía que ese hombre, con esa brillante sonrisa y ese aspecto juvenil pero misterioso, ocultaba algo detrás. Le sonrió encantadoramente mientras levantaba la mano para tocar nuevamente la puerta donde tenían secuestrada a Luisa.
Pero ent