Los autos se detuvieron afuera y Valentín, sinceramente, se quedó ahí muy campante, viendo la serie de televisión como si no estuviera pasando absolutamente nada. Yo le di un suave puño en el hombro.
—¿Y ahora qué hacemos?
—Nada —dijo él, a secas, mi pregunta—. Esperar a que se termine el capítulo, me parece interesante.
Yo lo miré. Era una serie sobre dos chicas y un chico que tenían un programa por internet, haciendo unas cuantas locuras, pero las risas de fondo me estresaban.
—La verdad no —