Alexandra era una muchacha voluntariosa. Toda la vida siempre había hecho lo que le daba la gana. Por lo poco que supe, su matrimonio con Nicolás había sido un acuerdo por parte de ambos. Ambos necesitaban un matrimonio; ninguno lo había hecho por amor, no era más que un convenio. Pero a ella, más que a cualquiera, le importaba mantener esa reputación. Era la hija de un político importante y no podía darse el lujo de que su esposo andara en habladurías, sobre todo ahora que había salido mi entr