El público que había en el lugar contuvo el aliento. Fue una noticia impactante para todos. Incluso la conductora del programa parpadeó un par de veces.
— ¿Porque qué estás hablando, muchacha? — dijo — . Toda la información que tenemos decía que había sido Nicolás el que había intentado asesinarte.
Pero yo no podía decir mentiras. Tenía que ser honesta, sin importar si mis sentimientos por Nicolás seguían existiendo o no. No podía ser tan ingenua ni tapar el sol con un dedo.
Eso es lo que yo pensé al principio, cuando desaparecí y fingí mi muerte: que había sido Nicolás, que él había planeado todo eso. Y comencé a contarle:
— Eso fue lo que me hicieron creer. Además, él había fingido nuestro compromiso y me había convertido en su amante durante todo ese tiempo. ¿Cómo no he ido a pensar que era él y que quería deshacerse de mí?
— ¿Entonces fue la madre de Nicolás, la señora Lexa? — le respondí con frialdad a la entrevistadora — . Tal vez esa no era su intención, no era lo que pret