Inevitablemente la tarde había caído, la noche había llegado con una extraña y abrumadora sensación en mi pecho. A pesar de todo, no había sido tan horrible mi estancia en la cárcel, me la había pasado sola todo el día, aparte de las visitas que había tenido.
Pero la última visita, la de Nicolás, me dejó bastante sorprendida y conmocionada. ¿Me había creído realmente? ¿En serio me había creído? Es imposible de determinar. Pero al menos yo había cumplido con darle la información, había cumplido