La herida en la pierna de Valentín se veía mejor, pero ahora parecía que la hemorragia se había detenido.
— ¿Estaremos a salvo aquí? — le pregunté después de un rato.
Él simplemente se encogió de hombros.
— Es probable. Aunque estamos aún muy cerca de la superficie, tenemos que avanzar un poco más. ¿Dónde carajos se metió Cristian?
La pierna de Valentín poco a poco comenzó a dejar de sangrar. Las telas blancas de los uniformes que habíamos arrobado de aquel laboratorio poco a poco se habían