RACHEL MONROY
—Tenemos que volver —dijo Damián mientras yo caminaba detrás de él y de Andy. No había escuchado muy bien la llamada, pero parecía que había algún problema con los niños. De pronto volteó hacia mí y sus ojos expresaban una intensa preocupación—. No te quedes aquí más tiempo, no me gustaría que permanezcas sola con esa clase de gente.
De nuevo ahí estaba alguien tratándome como una niña pequeña. Torcí los ojos mientras intentaba sonreír. Me molestaba que me creyeran tan inocente y