SHAWN ROBERTS
—¿Ya puedo hacer preguntas o todavía no? —preguntó Rachel divertida mientras caminábamos por las calles de Viena, tomados de la mano. Esta mujer irradiaba luz con solo sonreír.
—Sí, creo que ya puedes —dije plantándome frente al enorme edificio. Era el conservatorio de música. Ella giró asombrada, viendo el lugar con la mandíbula abierta, tanto que casi se le cae la paleta de la boca.
—¿Qué hacemos aquí? —preguntó en un susurró y volteó hacia mí confundida. Entonces la tomé de la