SHAWN ROBERTS
Rachel levantó la mirada hacia mí. Parecía haberse quedado sin aliento mientras sus preciosos ojos lloraban. De pronto negó con energía y se abrazó a mi torso.
—No quiero… —sollozó contra mi pecho.
—Rachel —susurré su nombre mientras acariciaba su cabello.
—¡Dije que no quiero! —gritó furiosa tomando distancia—. ¡¿Por qué querría hacerlo?! Amo la música, pero te amo mil veces más a ti, pedazo de tonto.
Se limpió las lágrimas con el dorso de sus manos mientras sorbía por la nariz.