MOLLY DAVIS
Alexei abrió su computadora portátil, conectó la USB y empezó a abrir los archivos, uno por uno, mientras yo guardaba silencio, sentada en el borde de la cama. Conforme avanzaba sentía una presión en el pecho y ponía atención en su postura, en cómo su mano se apoyaba sobre su boca o a veces cubría sus ojos, haciendo una pausa para agarrar fuerza y continuar.
Por encima de su hombro pude ver parte del video. Una grabación en tonalidades azuladas donde se alcanzaba a ver el cuarto de