Mundo ficciónIniciar sesiónLUCIEN BLACKWELL
Salí de ahí, intentando consolar a la pequeña panterita que lloraba llena de melancolía. No era la clase de llanto por hambre o por frío, era una tristeza profunda, de esa que sale del corazón. La pequeña dejaba caer unas pesadas lágrimas por sus regordetas mejillas, cuando decidí sacar mi teléfono y llamar a Carter.







