ALEXEI MAKAROV
Margot se reclinó sobre la cama, abriendo las piernas, dejando que viera el encaje de sus bragas en cuanto su vestido se subió. Sonreí de medio lado y me acerqué, listo para hacer mi trabajo. Cada vez que intimaba con una mujer me esforzaba tanto por ver el rostro de Anna en el suyo que lo demás fluía con facilidad, incluso llegando a cometer el error de llamarla. Cada vez me costaba menos verla en otra piel.
Me apoyé en la cama, con los puños a cada lado del cuerpo de Margot. J