Bajo la tenue luz de la luna filtrándose entre los árboles de hoja perenne, la casita de Sabrina se había transformado de un refugio a una escena del crimen. El aire frío de la madrugada transportaba el aroma metálico de la sangre y el humo de la leña que ardía sin llama en la chimenea, un mudo testigo de la violencia.
Enzo se movía con la silenciosa eficiencia de una sombra, su cuerpo ya no temblaba. La máscara negra era su nuevo rostro, un velo que ocultaba la monstruosidad de su supervivenci