Seraphiel
El reloj marcó las 03:03.
Las agujas se detuvieron un segundo antes de avanzar. Justo sobre el círculo tallado en obsidiana blanca que servía como base.
El punto exacto. Donde durante siglos se realizaban los sacrificios que sellaban pactos con planos más antiguos que el Edén. El tiempo, como la fe, siempre volvía a su eje. Tarde o temprano.
Me incliné hacia atrás en el sillón de madera y exhalé despacio. En mi oficina, todo estaba perfectamente en su lugar. Las columnas de mármol re