Fernanda
Estaba en el cielo.
Literalmente.
Pero también figuradamente, porque si esto no era la casa de mis sueños, entonces que me tragara un espectro en tanga.
—¿Viste esto? ¡¿Lo viste?! —grité mientras giraba sobre mí misma por tercera vez, los brazos extendidos como una nena emocionada.
El vestido que me había creado para la ocasión flotaba con la brisa que entraba por los ventanales sin vidrio, esos que daban a una ciudad suspendida en oro líquido.
Del otro lado, colinas verdes y un viñ