Encendí el auto y conduje hacia casa. El camino parecía más largo de lo habitual. Tal vez no por la distancia, sino por el peso que llevaba dentro del pecho.
Mi mente intentaba bloquear la imagen… esa maldita imagen de Mariela abrazada a otro hombre. De todos los escenarios que alguna vez imaginé, ese jamás.
El silencio del taxi me envolvía. Solo el motor y mis pensamientos. Cuando finalmente llegué, me estacioné frente a la casa. Apagué el motor y me quedé un momento allí, en la oscuridad.
Des