– JULIÁN HERRERA
Me desperté con un fuerte dolor de cabeza. Todo el cuerpo me dolía, como si hubiese sido golpeado por la vida misma. Permanecí unos minutos más acostado, intentando juntar fuerzas para levantarme. Miré a mi alrededor… y lo recordé todo.
Maldita sea…
Odiaba recordar. Odiaba esa imagen que aún me quemaba en el pecho: Mariela, en brazos de otro hombre, su sonrisa, su traición, su mentira. Apreté los ojos con fuerza, queriendo borrar el recuerdo, pero ya era parte de mí.
De pronto,