Luego de que Daniela terminara de comer, Thomas retiró con cuidado la bandeja y la dejó a un lado. Se sentó en la camilla junto a ella, acomodándose para no lastimarla. Daniela se movió despacio y apoyó la cabeza en su pecho, buscando refugio. Thomas rodeó sus hombros con un brazo, sosteniéndola con firmeza, sintiendo el peso leve de su cuerpo y el temblor que aún no la abandonaba del todo.
Durante unos segundos no dijo nada. Solo escuchó su respiración, todavía un poco irregular.
—Thomas… —dij