Mundo ficciónIniciar sesiónTheo tomó a Greta en sus brazos sin pedir permiso.
Ella gruñó, pataleó un poco, golpeó su pecho con el puño débil… pero no pudo hacer mucho más, la golpiza que le dio su padre la había dejado débil.
—¡Suéltame, idiota! —reclamó, aunque su voz tembló.
Theo ni se inmutó. Caminó con pasos largos por el corredor, ignorando las miradas, ignorando todo lo que no fuera ella.
El cuerpo de Greta temblaba ligeramente.
Bark respiraba agitado dentro de ella.
“Estamos heridos…” murmuró su lobo.
Theo apretó más







