Mundo ficciónIniciar sesiónTheo tomó a Greta en sus brazos sin pedir permiso.
Ella gruñó, pataleó un poco, golpeó su pecho con el puño débil… pero no pudo hacer mucho más, la golpiza que le dio su padre la había dejado débil.
—¡Suéltame, idiota! —reclamó, aunque su voz tembló.







