Los días pasaron con una disciplina casi militar.
El sol apenas despuntaba cuando Hans, Rhyd y Theo ya estaban en el campo de entrenamiento. El vapor salía de sus cuerpos mientras luchaban sin descanso. No había cortesía entre ellos. No había suavidad.
Solo fuerza. Velocidad. Estrategia.
Hans atacaba con precisión calculada. Rhyd respondía con potencia y resistencia. Theo… Theo se estaba convirtiendo en algo distinto.
Más rápido, más certero. más peligroso.
En las tardes, los tres se reunían en