Los tres alfas y sus lunas viajaron al amanecer.
Theo y Greta al frente.
Hans y Damia detrás.
Rhyd y Mila cerrando el grupo.
Elara los acompañaba, silenciosa, y con ellos también iban Rafael y Lana, guardianes leales del reino.
Cuando las puertas del palacio se abrieron, el aire cambió.
La Reina los esperaba junto a Kaelan.
Theo fue el primero en inclinar la cabeza.
—Mi reina… —susurró.
Rhyd, en cambio, rompió toda formalidad. Caminó directo hacia ella y la abrazó, levantándola apenas del suelo