Cassie
La casa estaba sumida en un silencio sepulcral. Mi padre y la madre de Kyle dormían en su habitación, ajenos a la tormenta que rugía dentro de mí.
Me había metido en la cama hacía veinte minutos, pero el sueño era una fantasía lejana. Mi cuerpo seguía vibrando con la adrenalina de la carrera, con el recuerdo de la mano de Kyle bajo mi vestido en ese rincón oscuro, con la promesa que me había dicho al oído antes de desaparecer.
“Aún hay algunas cosas que quiero hacerte”
Esa frase se repetía en mi mente como un mantra oscuro.
Cuando regresé a casa, me duché y cubrí mi cuerpo con una camiseta pequeña y unos pantalones cortos. Me dije a mí misma que era para dormir, pero en el fondo sabía que era una ofrenda.
Una provocación silenciosa.
Entonces, escuché el sonido.
Fue apenas un crujido en la madera del pasillo, un sonido que solo alguien que estuviera conteniendo la respiración podría haber captado. Pasos. Lentos. Pesados. No intentaba ser sigiloso, pero se movía con la segurid