Stella
El beso que selló nuestra tregua no fue el final de la batalla, sino el inicio de una conquista mucho más profunda.
Xander invadió mi boca con una voracidad devastadora, nublando mis sentidos. Sentí sus manos, grandes y firmes, viajar por mi espalda, reclamando cada centímetro de piel que el vestido aún ocultaba, hasta que la tela se convirtió en un obstáculo insoportable.
—Quítamela —ordenó contra mi boca, su voz ronca vibrando en mi pecho.
No necesité que me lo dijera dos veces. Mis m