Grecia sintió que el mundo se desmoronaba a su alrededor. Las risas y conversaciones de los clientes se convirtieron en un eco distante, y todo lo que podía escuchar en ese momento era el latido acelerado de su corazón. La imagen de Luis Fernando, vestido de gala y sonriendo junto a Laura, anunciando su boda, se instaló en su mente, y una mezcla de emociones la invadió. La traición, el dolor y la impotencia se entrelazaron en su pecho, y sintió que las lágrimas estaban a punto de brotar.
—Greci