Luis Fernando y Burgos se quedaron atentos ante las palabras de Susana. Había llegado el momento de escuchar de su propia boca la verdad que tanto habían buscado.
—Bueno, yo les voy a contar la verdad de cómo fueron las cosas —dijo Susana, mirándolos a ambos con una mezcla de nerviosismo y determinación. Pero espero que ustedes también me cumplan lo acordado.
—Muy bien, Susana. Para eso estamos aquí, para que nos cuentes toda la verdad. Y recuerda que este testimonio también puede ayudarte.