Mientras tanto, en la mansión de los Ripoll…
Greta estaba sumida en su silencio y frustración, sentada en un lujoso sofá mientras observaba todo lo que la rodeaba. Se mostraba renuente a aceptar la última voluntad de Armando; estaba furiosa y sentía impotencia al darse cuenta de que todo lo había hecho premeditadamente para causarle dolor y despojarla de todo.
—Esta casa es mía. Todo esto lo construí gracias a mi ingenio. No voy a permitir que Armando me destruya, aún después de muerto —pensó c