Había amanecido un nuevo día, y Luis Fernando y Grecia se dirigían al centro social donde se encontraba la pequeña Valentina. Después de tanto esfuerzo y todas las gestiones que había realizado el licenciado Burgos, por fin el juez había aprobado la petición de adopción que Grecia y Luis Fernando habían solicitado. La emoción los llenaba de felicidad, y ambos no podían dejar de sonreír mientras caminaban hacia el Centro Social de menores.
Aquella mañana, se habían levantado muy temprano, lleno