En las alturas imponentes de la torre que perforaba el cielo urbano de la ciudad, en donde el sol matutino se filtraba a través de las paredes de vidrio panorámico como un velo dorado, la habitación principal del penthouse de Kaiser se despertaba en un silencio cargado de recuerdos recientes.
Valentina yacía en la cama king size envuelta en sábanas de seda negra, su cuerpo desnudo marcado por moretones suaves y un dolor sordo que pulsaba en músculos olvidados. Se despertó con un gemido ahogad